Conoce la importancia de la ortopedia y traumatología infantil

El cuerpo humano se empieza a formar desde que el embrión se encuentra en el vientre materno, desde ese momento vive una evolución constante que si bien al nacer ya lo tienen preparado para habitar el mundo, aún no cuenta con la fuerza y resistencia que posee el cuerpo de un adulto.

El sistema musculo-esquelético de un niño requiere de cuidados para que se termine de formar y llegue algún día a ser como el de un hombre o mujer fuerte y autosuficiente. Las diferencias entre el sistema musculo-esquelético de un niño y el de un adulto no solo se tratan del tamaño.

En ellos hay discrepancias sólidas en cuando a desarrollo. El niño irá modificando frecuentemente su musculatura, sus palancas óseas (crecimiento de los huesos) y el rango de movilidad articular. Será un periodo de modificaciones, de aumento de masa muscular, adaptaciones y la adquisición de nuevas habilidades.

La traumatología infantil se encarga de tratar las lesiones que se presenten en el sistema musculo-esquelético del menor. Estas lesiones se pueden presentar en recién nacidos o puede tratarse de problemas que se desarrollan durante la primera infancia, por eso, si hay un trabajo constante y fluida relación de los especialistas con los padres es posible detectar complicaciones a tiempo y trabajar para que no representen un problema a futuro.

Una misma fractura puede ser abordada y tratada de diferentes maneras, según la edad del menor. Para eso se requiere de conocimientos específicos que diferencian a un traumatólogo infantil de uno para adultos.

Por su parte, la ortopedia infantil se encarga del monitoreo del menor, se harán los controles de columna, postura y ejes de piernas y pies. También hay una tarea de guiar a los padres en el tratamiento y pautas de prevención de las anomalía detectadas.

La displasia de cadera en los bebés

Una de las anomalías que se manifiesta en tres de cada mil niños, es la que antiguamente se conocía con el nombre de luxación congénita, pero que en la actualidad se denomina displasia de cadera o displasia evolutiva, afectando principalmente más a las niñas recién nacidas que los niños. Esta dolencia, se desarrolla generalmente más en la cadera izquierda que la derecha.

clinica_alemana_traumatologiaLuego de que el bebé haya nacido, el especialista dentro del área de la Traumatología para niños, realiza los exámenes rutinarios para revisar las condiciones en las que se encuentra el organismo del menor, pero particularmente sus articulaciones, músculos y la cadera del bebé.

La displasia de cadera, se detecta cuando existe un desplazamiento anómalo de las piernas. Dado que, la cabeza de la pierna, es decir, el fémur y la cadera presentan una unión anormal, la articulación no es la correcta, por ende, la pierna o las dos, se abren hacia afuera y las rodillas miran hacia los lados.

Lamentablemente, no existe una causa determinada del porqué los bebés nacen con una malformación de sus articulaciones, sin embargo, algunos de los motivos son, una mala postura del feto dentro del útero, los partos por cesárea, genética o un bajo índice de líquido amniótico. A lo que también se suma, un embarazo prolongado, un alto peso del bebé, embarazo múltiple o ser el primer hijo.

Los especialistas por su parte, realizan las pruebas necesarias luego de los tres meses para conocer la gravedad del asunto y así, poder aplicar los tratamientos correspondientes dependiendo de cuán avanzada se encuentre la luxación de la cadera.

Diagnóstico y tratamiento

Cuando se identifica que existe una anomalía en la dirección de las piernas del bebé, es importante que los padres se dirijan a un especialista para que corroborar que pueda estar sufriendo de displasia y aplicar lo antes posible un tratamiento y que este mismo otorgue los resultados positivos que se busca obtener con él.

Al detectarse algún signo de esta enfermedad, el médico aplica las maniobras que buscando disminuir las probabilidad de que siga creciendo con problemas, de todas formas muchos esperan a visualizar otros síntomas cuando el niño comienza a dar sus primeros pasos. Sin embargo, los especialistas se adelantan a este proceso, dado que no tratar la displasia antes de empiecen a caminar ocasiona otros problemas a futuro como una cojera crónica, asimetría en las piernas o artrosis precoz.

Durante los primero meses, se pueden aplicar maniobras y dejar de lado los tratamientos ortopédicos, dejando en las manos de los especialistas (literalmente) la mejora en las articulaciones de los bebés, con las técnicas de Ortolani y Barlow.

Por otro lado, cuando el tratamiento es ortopédico dependiendo de la gravedad se diagnostica que el menor duerma boca arriba, con las piernas abiertas o que utilice prótesis o el arnés de Pavlik (correas que rigen las caderas).