3 juegos para estimular la memoria de los niños

Durante la niñez los padres tienen la importante tarea de ayudar a sus hijos a potenciar y desarrollar ciertas habilidades que serán esenciales tanto en su desarrollo escolar como en su futura vida laboral. A través de juegos y juguetes educativos los más pequeños adquieren herramientas útiles para su desarrollo.

Para estimular la memoria particularmente hay acciones concretas que se pueden aplicar en casa. Considerando que ésta se basa en recuerdos y en las sensaciones que cada uno de ellos nos dejan, es muy fácil implementar algunas rutinas que ayuden a agilizar la memoria para educarla y retener datos puntuales.

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Memorizar canciones. Desde muy pequeños, los padres suelen cantar canciones a sus hijos, algunas son composiciones espontáneas que quiza surgen producto de la desesperación para que el bebé se calme. Pero hay otras que se consideran clásicos de cuna.

Estas últimas precisamente son las más fáciles de entrar en el subconsciente de los pequeños. A medida que crecen se les va incrementando el nivel de dificultad y motivarlo con música apta para tu edad es una forma de hacer que trabaje su memoria y capacidad de retención.

Este ocurre con los programas infantiles, muchos de ellos son producidos por especialistas que consideran los conceptos, palabras y colores que los niños de determinada edad manejan, para engancharlos con sus contenidos. Es asó como surgen canciones pegajosas que los pequeños se aprenden con mucha facilidad.

Repetición de palabras. Una de las maneras más fáciles para que un niño aprenda algo es la repetición. Si no sabe pronunciar una palabra lo correcto es repetírsela continuamente hasta que le resulte.

Un error frecuente de los padres es que cuando el pequeño está aprendiendo a hablar, le dicen las palabras en “lenguaje de bebés”, o se siguen refiriendo a ciertos objetos de la forma en que lo pronunció el pequeño por primera vez.

Asociación de colores. El dibujo es algo que ayuda de muchas formas a los niños en su desarrollo, si bien su primer acercamiento se limita a rallas sin sentido y mezclando todos los colores de la caja de lápices, a medida que avanza en su desarrollo es necesario orientarlo a que pinte con colores que se encuentran en los objetos reales.

Es decir que las hojas de un árbol no pueden ser azules, o el sol no puede ser verde. La asociación de colores también se puede aplicar en casa, por ejemplo en el orden de sus libros o sus cajones de la ropa. Usar etiquetas para separar dónde van los libros, los cuadernos, las revistas, etc.