La educación como un legado intransable

La educación es de suma importancia para cualquier persona, sobre todo para quienes desean acceder a mejores oportunidades laborales. En una sociedad demandante, en donde las exigencias para obtener un trabajo son cada vez mayores, contar con una escolaridad completa se vuelve, más que obligación, un camino hacia el crecimiento personal. Por ello, más que juguetes costosos o vestuario de las mejores marcas, uno de los mejores regalos que podemos hacerle a un hijo es ofrecerle una formación académica de calidad.

A pesar de que el aprendizaje no representa una pertenencia material, este es el mejor legado que se nos puede brindar, debido a que nos permite relacionarnos con el mundo desde el conocimiento y valorando el gran aporte que genera esta herramienta para el desarrollo durante la adultez.

Educación como un legado

Aunque muchas veces se asume que la escolaridad es un deber social que se debe cumplir para no infringir las normativas vigentes, lo cierto es que el valor de este proceso educativo va mucho más allá de un periodo específico, cursando distintos niveles. Entregarles a nuestros hijos posibilidades de aprendizaje continuo, además de lo relacionado con el colegio, es prepararlos para que sean capaces de obtener sus propios triunfos, siempre desde la premisa de que el esfuerzo y el trabajo duro, traen recompensas a mediano plazo.

El rol de cada padre y madre no es alejar a sus retoños de cada obstáculo que deba enfrentar, sino más bien enseñarle a desenvolverse en el mundo y a generar sus propias oportunidades de crecimiento. Por lo mencionado con anterioridad, la educación es el bien más importante que podemos darle a nuestros hijos, ya que gracias a ella, contarán con las herramientas para forjar su propio futuro y tener mejores posibilidades de desarrollo, así como también potenciar sus capacidades y sacarle partido a cada uno de sus talentos.

La escolaridad es más que cumplir con una cantidad de años impuestos por el Estado, asistiendo a clases en un colegio o liceo. Se trata de que nuestros hijos puedan aprovechar al máximo esta experiencia, experimentar un crecimiento personal e intelectual, que aprendan a adquirir responsabilidades desde temprana edad, pero sobre todo, que entiendan la importancia de la educación en su vida. Por este motivo, debemos siempre recalcarles que cada día de colegio significa un mejor futuro para ellos y que cuando tengan la posibilidad de acceder a una carrera técnica o universitaria, entiendan que esta oportunidad es una de las mejores herencias que podremos dejarles, para que puedan tener una mejor calidad de vida.

El divorcio y los hijos

hijosMuchas parejas deciden poner fin a una relación de años por diferentes motivos. El divorcio es una situación muy dolorosa para la pareja que debe tomar la decisión, pero es mucho peor para los hijos.

Cuando una pareja se separa, se pierde una relación, sus sueños en común, su identidad como familia y pareja, sus amigos y su mundo en común. Por lo general, cuando se da esta situación ambos se sienten atrapados por el caos emocional.

Sin embargo, por más que los padres intentan divorciarse de forma civilizada y sin incluir a los hijos en estos temas, son los niños los que más padecen la decisión.

¿Qué pasa con los niños frente a un divorcio?

Los niños son incapaces de esconder sus emociones, por lo que al enterarse de la separación de sus padres, reaccionan de forma inmediata a la situación.

Dentro de las consecuencias que trae para un niño el divorcio de sus padres, está la pérdida de la cercanía física o emocional con ambos padres.

Además, dejan de percibir la identidad de familia, su estabilidad y su seguridad. También afecta de forma considerable su vida diaria, sus rutinas y la forma de relacionarse con las personas, en palabras simples, los niños entran en un estado emocional fuera de control.

¿Cuánto afecta a los niños?

La decisión de los padres de separarse tiene consecuencias negativas en los hijos, tanto temporales y permanentes. Sin embargo, hay que aclarar que los padres son una pieza clave para que los hijos tomen de mejor manera la decisión.

Aunque los costos a largo plazo que trae la separación de los padres para los hijos es un tema, ya que en un futuro les puede afectar considerablemente en su manera de relacionarse con el sexo opuesto, la forma en cómo resuelven sus conflictos y en algunos casos dejan de manejar sus emociones puede afectar su autoestima.

Es por eso que los padres deben tener en cuenta que es necesario satisfacer las necesidades físicas y emocionales del niño, aunque eso signifique una carga más a la difícil situación que están viviendo.