El divorcio y los hijos

hijosMuchas parejas deciden poner fin a una relación de años por diferentes motivos. El divorcio es una situación muy dolorosa para la pareja que debe tomar la decisión, pero es mucho peor para los hijos.

Cuando una pareja se separa, se pierde una relación, sus sueños en común, su identidad como familia y pareja, sus amigos y su mundo en común. Por lo general, cuando se da esta situación ambos se sienten atrapados por el caos emocional.

Sin embargo, por más que los padres intentan divorciarse de forma civilizada y sin incluir a los hijos en estos temas, son los niños los que más padecen la decisión.

¿Qué pasa con los niños frente a un divorcio?

Los niños son incapaces de esconder sus emociones, por lo que al enterarse de la separación de sus padres, reaccionan de forma inmediata a la situación.

Dentro de las consecuencias que trae para un niño el divorcio de sus padres, está la pérdida de la cercanía física o emocional con ambos padres.

Además, dejan de percibir la identidad de familia, su estabilidad y su seguridad. También afecta de forma considerable su vida diaria, sus rutinas y la forma de relacionarse con las personas, en palabras simples, los niños entran en un estado emocional fuera de control.

¿Cuánto afecta a los niños?

La decisión de los padres de separarse tiene consecuencias negativas en los hijos, tanto temporales y permanentes. Sin embargo, hay que aclarar que los padres son una pieza clave para que los hijos tomen de mejor manera la decisión.

Aunque los costos a largo plazo que trae la separación de los padres para los hijos es un tema, ya que en un futuro les puede afectar considerablemente en su manera de relacionarse con el sexo opuesto, la forma en cómo resuelven sus conflictos y en algunos casos dejan de manejar sus emociones puede afectar su autoestima.

Es por eso que los padres deben tener en cuenta que es necesario satisfacer las necesidades físicas y emocionales del niño, aunque eso signifique una carga más a la difícil situación que están viviendo.