Cómo evitar el consumismo en niños

Quién tiene hijos siempre corre el riesgo de escuchar pedidos como “¿compra para mí?” o “yo quiero”. Y si hacemos caso a todo eso, el niño no sólo terminara con un closet lleno de ropas sin uso y muchos juguetes, sino que también aprenderá practicas consumistas muy prejudiciales. consumo

Con tantos propagandas vehiculadas en los diversos medios de comunicación, el incentivo al consumo se ve cada vez más aflorado. Pero los padres deben estar atentos a las voluntades de los niños para no promover el consumismo.

Sin la orientación de los padres, el hijo puede ser conducido por los medios que tienen interés financiero en tener un retorno efectivo con su anunciante. De esta forma, los niños pueden ser perjudicados por el estímulo del “comprar para ser feliz” o sea, priorizar mucho más el “tener” que el “ser”.

Atención, padres: educación financiera se enseña con el ejemplo

Consciencia en el consumo es urgente. Por eso, existe la necesidad de toda la familia saber mantener patrones de consumo equilibrados, no haciendo de las compras, un ocio o costumbre.

Por eso, antes de todo los padres tienen que observar sus valores. Todos sabemos que los niños aprenden observando su alrededor y no subestime su inteligencia: si tienes valores consumistas ellos lo sabrán y reproducirán.

Por eso, es necesario entender que la educación tiene un poder fundamental para pasar los valores que deben ser más espirituales, más humanistas, en el sentido de preocuparse por el otro y por el mundo en que vivimos.

En vez de permitir que la impulsividad por llenar el closet de ropas y la habitación con juguetes, es preciso promover la conciencia de que mantener el equilibrio en los gastos es necesario para todas las personas desde temprana edad.

Estimule la critica en su hijo

Para evitar que el hijo se convierta en alguien comandado por las necesidades de consumo, hay que transformarlo en un ser crítico, que sea capaz de reflexionar: no voy a hacer eso, porque estoy siendo inducido para hacerlo.

Además, una de las mejores formas de alejar el pequeño de una realidad consumista, es pasar más tiempo con el, en momentos placenteros de interacción, que no sean influenciados por los medios de comunicación. Visitar parques, exposiciones recomendadas para la edad o simplemente sentar a dibujar juntos, son actividades que estimulan los niños y no necesitan de mucho.