La importancia de la neurología después del traumatismo craneal

Una vez superados los eventos ocurridos en la fase aguda de un traumatismo craneoencefálico y que se termina el riesgo de muerte, se inicia una nueva fase en el seguimiento de los pacientes acometidos por esa enfermedad tan impactante desde el punto de vista médico y social

Las víctimas que sobreviven pueden presentar deficiencias e incapacidades que son temporales o permanentes, interfiriendo en la capacidad del individuo para desempeñar sus funciones habituales.

Podemos subdividir radicalmente las secuelas neurológicas postraumáticas en objetivas o subjetivas, o incluso en físicas, cognitivas o comportamentales y emocionales, todas relativamente frecuentes, en mayor o menor grado.

No podemos olvidar que el enfermo no es el único que sufre, sino también la familia y los cuidadores. Varios estudios científicos ya han demostrado las consecuencias negativas del cuidado intensivo dedicado por las personas más cercanas. La depresión es una de las principales

¿Cuáles son las secuelas neurológicas objetivas?

Las incapacidades objetivas consecutivas al traumatismo son diversificadas, pudiendo ser precoces o tardías. Los déficit neurológicos asumen aspectos variados, y pueden ser mejor determinados durante el examen médico, cuando el paciente recupera parte del nivel de conciencia.

En la mayoría de los casos, la mayoría de las personas que sufren de depresión, que no se sienten atrapadas en el sistema nervioso, los todos los cuatro miembros.

La pérdida del habla y la alteración de ella pueden suceder lesiones de la convexidad cerebral izquierda en algunos pacientes (por ejemplo, en el caso de las mujeres)

Por último, las lesiones de los nervios craneales específicos, a menudo derivadas de fracturas, hinchazón cerebral el hematomas, pueden ocasionar pérdida del olfato, ceguera, estrabismo, sordera, vértigos (mareos) el parálisis de un lado de la cara

Actualmente, es consenso que el cerebro tiene una buena capacidad de recuperarse aunque parcialmente cuando sufre traumatismos. Esta recuperación será tan grande cuanto menos grave es la lesión sufrida, dependiendo de la extensión y de los sitios del cerebro lesionado.

Después de la resolución de las urgencias clínicas y neurológicas que ocurren en las fases iniciales del trauma, el cerebro está “listo” para iniciar el proceso de recuperación, a través de mecanismos aún no totalmente aclarados.

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