Cómo enseñar tareas domésticas a los niños

Cuando nacen, nuestros hijos dependen para hacer casi todo lo que necesitan para sobrevivir: desde la alimentación, hasta la higiene. A medida que van creciendo, vamos a enseñarles a dormir solos en su cama, comer solos, entre otros.

A los pocos, necesitamos enseñar a los pequeños una habilidad que garantizará su supervivencia: autonomía. Y eso es una actitud que parte de ellos. Observa en cómo los bebés que ya tienen un cierto control sobre sí intentando coger y pasar la pomada solos y imitando ciertos comportamientos nuestros. No buscar esa independencia es señal de que algo no va bien. dadson

Por eso, el cuidado de sí mismo es algo que debe ser enseñado en el día a día, con ejemplos y estímulo para hacer que su hijo ayude en casa.

Algunos consejos para comenzar a enseñar las tareas domésticos:

1 – Descubre lo que a ellos les gusta hacer

Dar cierta libertad a los hijos para que busquen su trabajo es fundamental para alcanzar el objetivo y principalmente para una relación armoniosa.

2- Trace una rutina

La rutina de la casa y de la familia es lo que hace que todo se organice mejor. Estipular horarios para ir a la cama, comer, para jugar y para la obligación puede evitar que el niño o el adolescente se sienta perdido o sobrecargado.

3 – Muestre posibilidades

Lavar o secar platos suele ser el gran fantasma para los hijos. Opte por mostrar otras posibilidades a ellos como enseñar a preparar un plato que la familia consuma con frecuencia. Así que usted puede estipular que, aquel día de la semana, quien cuida del almuerzo es él.

4 – Juguetes esparcidos

En cuanto a los juguetes existe una técnica que funciona muy bien. Juega y guarda. Los padres pueden incluso ayudar en el caso de niños pequeños, pero es importante que ellos aprendan que después del uso todo debe volver a su lugar.

5 – Ropa por la casa

Una de las mayores molestias de los padres es cuando los niños o adolescentes dejan ropas dispersas por la casa. Una sugerencia para estimular la disposición es exactamente lo contrario de la organización: ¡intente dejarlas exactamente en el mismo lugar! Esto sirve para que su hijo no tenga más que vestir cuando sea necesario. En cuanto llegue el momento, él mismo hablará sobre el asunto y dará apertura a una buena conversación.

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