Cómo estimular el aprendizaje de tus hijos

La educación forma parte fundamental del desarrollo de las personas. Por ello, sobre todo en la etapa preescolar, y también durante su escolaridad, debemos preocuparnos constantemente de fomentar la adquisición de conocimientos en nuestros hijos, encontrando alternativas para que, desde pequeños, entiendan la importancia de asistir a la escuela. Sin embargo, es necesario encontrar la forma de hacerlo de una manera entretenida y que llame la atención de los niños, para que no se sientan agobiados por las obligaciones asociadas al estudio.

Algunas medidas que permitirán la estimulación del aprendizaje en tus hijos son:

Realizando estímulos positivos

Durante la etapa infantil, es primordial reforzar los logros de los hijos. Por ello, ante buenas notas o ramos que les sean más fáciles de aprobar, se les debe demostrar que aquellas conductas son buenas y dignas de ser repetidas de manera constante, entregando algún tipo de recompensa. No sólo se trata de gratificaciones materiales, sino que lo primordial es mejorar su autoestima a través de mensajes positivos.

Combinar aprendizaje y juego

Jugar es parte importante de la infancia y para que el estudio se vuelva entretenido, se pueden generar instancias para combinar la diversión y el aprendizaje. De este modo, los niños no asumirán esta responsabilidad como una tarea aburrida o tediosa, sino que como algo que también puede llamar su atención y generarles ratos de distracción. Videojuegos educativos, programas de computación interactivos, libros con ilustraciones o juegos de mesa, basados en preguntas y respuestas, ayudarán a que esta tarea sea más fácil.

Fomentando su creatividad

Desde la escolaridad, la creatividad es uno de los aspectos que se debe potenciar en los infantes. Este atributo les permitirá encontrar diversas soluciones a problemas y conectarse con el mundo desde lo racional, pero también lo subjetivo. La imaginación de los pequeños puede ser desarrollada a través del actividades como el dibujo, la pintura, la escritura o la lectura, entre otras.

Apoyándolo constantemente en sus ratos de estudio

Por muy disciplinado, responsable e inteligente que sea un pequeño, necesita del apoyo de sus padres, Lo anterior, para recibir ayuda en aquellas materias que le son difíciles, solucionar sus dudas y sobre todo, que sienta el respaldo de su familia en los buenos y malos momentos, para que las frustraciones sean más fáciles de canalizar y desde pequeño entienda el valor del esfuerzo.

La escolaridad es un proceso de suma importancia, en donde los padres deben involucrarse de manera activa, para que el aprendizaje de sus hijos sea efectivo y genere frutos en su etapa adulta. Esto le permitirá acceder a mejores oportunidades a futuro, tanto a nivel educacional, profesional y laboral.

La educación como un legado intransable

La educación es de suma importancia para cualquier persona, sobre todo para quienes desean acceder a mejores oportunidades laborales. En una sociedad demandante, en donde las exigencias para obtener un trabajo son cada vez mayores, contar con una escolaridad completa se vuelve, más que obligación, un camino hacia el crecimiento personal. Por ello, más que juguetes costosos o vestuario de las mejores marcas, uno de los mejores regalos que podemos hacerle a un hijo es ofrecerle una formación académica de calidad.

A pesar de que el aprendizaje no representa una pertenencia material, este es el mejor legado que se nos puede brindar, debido a que nos permite relacionarnos con el mundo desde el conocimiento y valorando el gran aporte que genera esta herramienta para el desarrollo durante la adultez.

Educación como un legado

Aunque muchas veces se asume que la escolaridad es un deber social que se debe cumplir para no infringir las normativas vigentes, lo cierto es que el valor de este proceso educativo va mucho más allá de un periodo específico, cursando distintos niveles. Entregarles a nuestros hijos posibilidades de aprendizaje continuo, además de lo relacionado con el colegio, es prepararlos para que sean capaces de obtener sus propios triunfos, siempre desde la premisa de que el esfuerzo y el trabajo duro, traen recompensas a mediano plazo.

El rol de cada padre y madre no es alejar a sus retoños de cada obstáculo que deba enfrentar, sino más bien enseñarle a desenvolverse en el mundo y a generar sus propias oportunidades de crecimiento. Por lo mencionado con anterioridad, la educación es el bien más importante que podemos darle a nuestros hijos, ya que gracias a ella, contarán con las herramientas para forjar su propio futuro y tener mejores posibilidades de desarrollo, así como también potenciar sus capacidades y sacarle partido a cada uno de sus talentos.

La escolaridad es más que cumplir con una cantidad de años impuestos por el Estado, asistiendo a clases en un colegio o liceo. Se trata de que nuestros hijos puedan aprovechar al máximo esta experiencia, experimentar un crecimiento personal e intelectual, que aprendan a adquirir responsabilidades desde temprana edad, pero sobre todo, que entiendan la importancia de la educación en su vida. Por este motivo, debemos siempre recalcarles que cada día de colegio significa un mejor futuro para ellos y que cuando tengan la posibilidad de acceder a una carrera técnica o universitaria, entiendan que esta oportunidad es una de las mejores herencias que podremos dejarles, para que puedan tener una mejor calidad de vida.

Las principales vacunas para niños pequeños

Aunque en los últimos años ha proliferado la creencia de que vacunar a los niños es perjudicial, lo cierto es que no hacerlo los expone a severos riesgos. Gracias a la inoculación es que en nuestra era afecciones que en el pasado resultaban mortales hoy no son más que registros históricos. Por ello, es esencial que como padres cumplamos con nuestro deber de protegerlos.

Lo primero que debes saber es que una vacuna es medicina biológica, elaborada a partir de agentes infecciosos ya inactivos. Estos han sido previamente tratados, de manera que ahora son incapaces de producir la enfermedad. Sin embargo, aún mantienen su capacidad de estimular las defensas del organismo de la persona inoculada, favoreciendo una oportuna respuesta inmunológica ante eventuales brotes.

En un niño pequeño, las siguientes son fundamentales:

1. BCG: se aplica en el recién nacido y protege contra la tuberculosis, enfermedad que causó cientos de muertes a comienzos del siglo XX.

2. Pentavalente: consta de 3 dosis, a los 2, 6 y 18 meses de vida. Inmuniza al lactante contra la hepatitis, difteria, tétanos y tos convulsiva, además de la Influenza B. Una nueva inoculación para prevenir estas afecciones será administrada mientras tu hijo curse primero básico. Esa vez, la vacuna cambiará su nombre a dTp (acelular).

3. Polio: esta vacuna se administra por vía oral, con lo que tu bebé no sufrirá al recibirla. Se aplica a los 2, 6 y 18 meses de vida y actúa contra la poliomielitis, virus que puede llevar al paciente a una parálisis total o parcial.

4. Neumocócica conjugada: enfermedades como la neumonía hacen de lactantes y adultos mayores su presa favorita, provocando miles de decesos alrededor del mundo. Pues bien, esta vacuna (que consta de 2 dosis, a los 2 y 12 meses), protege contra esta afección, así como otras varias generadas por el neumococo.

5. Tres vírica: corresponde a la prevención de pestes como el sarampión, la rubéola y paperas, todas las cuales fueron potencialmente mortales en una época determinada, pudiendo causar serios trastornos y malestares de presentarse en la actualidad.

Como ves, tener las vacunas al día es la clave para criar a un niño sano y protegido. Gracias a este importante refuerzo a la salud de los lactantes, es que estas temidas enfermedades del pasado hoy están en retirada. ¡De ti depende que continúe siendo así! Por eso, no faltes a la cita con el vacunatorio y proporciona a tu hijo las defensas que precisa.

Los distintos tipos de colegios en Chile

Escoger colegio para tus niños puede ser toda una contrariedad. Y es que existe una amplia gama de opciones, que van más allá de la cercanía o los valores que el colegio tenga. Sí, porque una cosa son dichos aspectos y otra el proyecto educativo que el establecimiento ofrece y si éste es acorde con lo que quieres para tu retoño. Con el afán de ayudarte a clarificar las cosas, te presentamos 3 diferentes tipos de educación alternativa a la tradicional y sus características:

1. Homeschool: se refiere a la escolaridad desde casa, en los horarios y condiciones que tú determines para el alumno. Es muy conveniente cuando debes hacer viajes constantes fuera del país y quieres que él te acompañe. También es la solución más salomónica para deportistas de alto rendimiento o niños que han sufrido bullying. La socialización se da a través de chats con compañeros y tutores, además de las actividades recreativas que tú escojas. Entre los “contra” de este tipo de colegio, está el hecho de que requiere una gran autodisciplina y que no están reconocidos por el Mineduc, por lo que la validación de los estudios se da vía exámenes libres.

2. Waldorf: corresponde a escuelas “alternativas”, que propenden al desarrollo integral del educando. Plantea que el alumno es una individualidad de “espíritu – alma – mente”, los cuales se van desarrollando en cada septenio (0 a 7- 7 a 14 – 14 a 21). Basado en esto, dicho tipo de escolaridad impulsa no sólo la formación académica, sino también espiritual y personal, de acuerdo a las capacidades que – según esta teoría – se obtienen en cada nueva etapa del crecimiento.

3. Método Montessori: Este tipo de educación busca sacar a relucir todas las potencialidades del alumno. Da una mirada distinta a la escolaridad, al dar gran preponderancia al ambiente, abundante en materiales e infraestructura ad hoc, en un clima de respeto y afecto. Es una enseñanza más personalizada, que procura amoldarse al desarrollo infantil, pero a diferencia del método Waldorf, no concibe los ciclos en septenios. Pretende además, inculcar en los educandos “habilidades para la vida”.

Y tú, ¿en cuál de estos colegios matricularías a tu retoño?

3 consejos para evitar el cáncer

Una de las palabras más temidas y tristemente más escuchadas en los últimos años es la del cáncer. A pesar de que hoy el cáncer no siempre es sinónimo de muerte, las clínicas de oncología se encuentran cada vez más llenas de pacientes.

Hay muchos factores por los cuales una persona puede enfermarse de cáncer, pero algunos de ellos son totalmente evitables siguiendo algunos postulados o realizando pequeños cambios en nuestro estilo de vida.

La OMS entrega 12 consejos para evitar el cáncer, pero los tres más importantes ya que dependen totalmente de nosotros son:

1. Evitar el alcohol y el tabaco:

Quizás es lo más obvio y recomendable para evitar no sólo distintos tipos de cáncer, sino en general todo tipo de enfermedades. El alcohol no constituye absolutamente ningún aporte nutritivo para nuestro organismo. Son calorías vacías que en exceso además de causar aumento de peso puede resentir nuestro hígado, riñones y ser causante de enfermedades mortales. Si no eres capaz de dejarlo, al menos disminuye su consumo. Por su parte el tabaco ayuda a “relajarse” según algunas personas, pero esto lo puedes sustituir con técnicas anti-estrés como el yoga o la caminata, que son mil veces más sanas que fumar.

2. Llevar una vida activa:

Ya sabes de memoria que es recomendable realizar actividad física tres veces a la semana durante al menos media hora. En los tiempos actuales, la mayoría de nosotros trabajamos sentados al menos ocho horas diarias y en nuestros momentos de descanso tampoco nos movemos mucho. Si no eres fanático del gimnasio, al menos intenta caminar lo que más puedas durante el día, evitar las escaleras mecánicas y aprovechar los fines de semana para ser una persona más activa. Según los expertos en oncología, alejarse de la vida sedentaria es una gran forma de prevenir el cáncer, que en 2020 sería la principal causa de muerte en el país.

3. Mantener una dieta saludable:

El azúcar es uno de los enemigos silenciosos más grandes en la actualidad. Eliminarlo de nuestra dieta será un gran aporte para nuestra salud y para prevenir el cáncer. De igual manera, disminuir el exceso de sal, las carnes rojas y procesadas, las grasas saturadas y en general todos los alimentos procesados o que contengan químicos ayudarán a evitar el cáncer. Una dieta saludable incluye el consumo de cereales, frutas, verduras y legumbres.

Siguiendo estos tres simples consejos puedes mantenerte lejos de la sala de oncología y no solamente prevenir el cáncer, sino que tener una vida mucho más plena y saludable en todo ámbito.

¿Cómo funcionan los seguros de escolaridad?

Cuando pensamos en el futuro, lo más probable es que nos visualicemos junto a nuestros hijos, acompañando su crecimiento. Queremos apuntalar cada uno de sus proyectos, gestionando la forma de hacer sus sueños realidad. Asimismo, tendemos a creernos imbatibles y poderosos, dando por descontado que seremos lo suficientemente longevos como para apoyarlos en todo.

Sin embargo, día a día los noticieros nos muestran a hombres y mujeres que se planteaban un futuro ahora inexistente. Un accidente, un vuelco del destino, una enfermedad repentina y ¡hasta ahí llegó la pretensión de ser eternos! Una situación terrible, cuyas consecuencias son igualmente funestas para el entorno, especialmente los más pequeños.

Si somos precavidos y dejamos a un lado la natural arrogancia de creernos invencibles, encontraremos en los seguros de escolaridad a excelentes aliados. Si la fatalidad llega a golpear nuestra vida, estas garantías proveerán a cada retoño sobreviviente un monto único y renta educacional, siempre y cuando estuvieren cursando estudios regulares al fallecer el titular. Con este dinero, les será posible costear gastos asociados a matrícula, arancel, traslado, colación y materiales que la entidad educacional exija para el normal desarrollo del su proceso educativo.

El seguro de escolaridad es de contratación voluntaria y constituye una sabia decisión parental: la de garantizar que los pupilos recibirán las herramientas necesarias para transformarse en personas de bien y explotar al máximo su potencial, aún en ausencia de sus tutores.

Si te has decidido a contratarlo, debes saber que usualmente las aseguradoras exigen una declaración de salud previa a la suscripción del contrato, ya que las enfermedades preexistentes no siempre están cubiertas. Tampoco las actividades riesgosas ni otras situaciones más extremas, tales como el suicidio o la participación en actos terroristas y/o delictivos. Pero descuida: si padeces alguna dolencia que pudiera impedirte contratar el seguro, acércate a tu institución de confianza y pregúntale a sus ejecutivos qué opciones pueden ofrecerte para asegurar la escolaridad de tus retoños.

Anímate a dar este importante y necesario paso. Puede llegar el día en que tus hijos te agradezcan calurosamente el haber pensado en ellos, permitiéndoles salir adelante frente a cualquier circunstancia.