3 formas de asegurar el financiamiento de la educación de tus hijos

Cursar estudios superiores es cada vez más importante. Disponer del preciado “cartón” – o al menos, estar en vías de obtenerlo – constituye un diferencial relevante en la selección laboral y también a la hora de fijar un salario. Por eso, es comprensible que el financiamiento de la U o instituto sea una especie de “bestia negra” para los padres. ¿Quién podría dormir tranquilo sabiendo que llegará el momento de desembolsar grandes cantidades de dinero? Como si dicha preocupación fuese poco, también está el colegio y sus constantes exigencias: libros, materiales, etcétera.

Si es tu caso, ¡tranquilo! En las siguientes líneas te hablaremos de 3 formas de asegurar que la educación de tu hijo será financiada, para que al fin suspires con alivio:

1. Mérito académico: Si tu princesa o tu campeón son alumnos sobresalientes, tendrán la mitad del camino avanzado. Así es, porque el sistema educacional ofrece un gran número de becas que financian la escolaridad de jóvenes destacados. Éstas cubren hasta un 100% del arancel, y – aunque su obtención requiera de harto papeleo y burocracia – harán valer la pena el esfuerzo. Eso sí, convengamos en que la adolescencia es una edad difícil, en la que el promedio tiende a la baja. Si a ello sumamos el ranking de notas, tendremos a un gran número de jóvenes cuyos estudios no serán cubiertos, para los cuales habrá otras alternativas.

2. Ahorro: Quien ahorra vive más años. ¿Qué mejor que una reserva económica para sortear cualquier tipo de contingencia? Sobre todo si se trata de la escolaridad de los hijos, preocupación intrínseca de cada padre. Por eso, si tienes periodos de prosperidad, deja un porcentaje para costear su educación en el futuro. La versión madura de ti mismo lo agradecerá copiosamente.

3. Seguro de escolaridad: Quizás ya leíste las 3 recomendaciones anteriores y el tema te tenga sin cuidado, porque tienes un buen sueldo y eres organizado a la hora de los gastos. Sin embargo, ¿ya pensaste qué ocurrirá si algún día estás ausente? Lo más probable es que no y ¡craso error! No tenemos la vida asegurada. Pero sí podemos garantizar que ante cualquier eventualidad, la educación de tus hijos no quedará en el aire. ¿Cómo? Pues contratando un seguro que cubra la totalidad de la enseñanza media y hasta 6 años de educación superior. Sólo así sabrás que si faltas, el despegue de tu mayor tesoro no será abortado.

Como ves, tienes un trío de alternativas para que la escolaridad de tus niños no sea un dolor de cabeza. Sólo tienes que tomarte un tiempo para pensarlo – sin demasiados rodeos – y definir un plan de acción. Este simple hecho te permitirá disfrutar verlos crecer sin resquemores ni complicaciones, y sentir orgullo al contemplar cada día sus avances.