Seguridad de nuestros hijos en el jardín infantil

jardinLa vida y seguridad de nuestros hijos es muy importante, y más aún cuando se trata de sus primeras veces en el jardín infantil, pues aunque ellos no lo saben, están expuestos a un montón de peligros. Pero antes de que empiece a preocuparse más de lo que ya estaba, debe saber que cualquiera sea el establecimiento educacional al que acuda el niño o niña, debe contar con un plan preventivo de riesgos que tendrá a su hijo protegido ante cualquier emergencia.

Planes de prevención

Todo el personal de un jardín infantil está capacitado y conoce a la perfección el manual de seguridad y prevención de riesgos, así como cada uno de ellos sabe qué rol le corresponde a cada uno para que se pueda actuar de la manera más eficiente posible.

Los teléfonos y direcciones de los padres y apoderados siempre deben estar visibles, por lo que ante una emergencia trágica o leve, se pueda dar aviso a los responsables de forma oportuna y puedan acudir de forma  rápida y oportuna al centro de salud donde fue derivado el infante junto a sus educadoras.

Deben contar con zonas de seguridad y vías de evacuación, así como también una lista de posibles daños que puedan ocurrir para poder estar preparados ante cualquier situación.

Prevención de quemaduras mediante el alejamiento de los niños a líquidos u objetos calientes, por lo que está prohibido que ingresen a las cocinas o la presencia de estufas de parafina en el establecimiento.

No se permite la salida a recreo de los niños en lugares sin techo durante los meses de calor entre las 11 de la mañana y las 4 de la tarde, porque puede causar quemaduras graves.

Las instalaciones eléctricas deben estar en buen estado y no con los cables a la vista, así como también está contraindicado utilizar alargadores.

Ante el peligro de caídas, está prohibido que los niños jueguen en las escaleras, por lo que siempre deben estar despejadas para evitar tropiezos que pueden resultar  en un accidente grave.

Las trabajadoras siempre deben estar al pendiente si los cordones de los niños están debidamente amarrados, para evitar el riesgo de caídas.