Accidentes domésticos: ¿Cómo proteger a tus hijos?

accidentes_caserosLos accidentes dentro de la casa son más frecuentes de lo que pensamos, cada día todos estamos expuestos a sufrir golpes, quemaduras y caídas debido a nuestra falta de atención o a la falla de algunos objetos. La atención oportuna estas emergencias es vital para evitar que un simple accidente casero se transforme en algo de cuidado.

Si los adultos estamos propensos a sufrir lesiones en casa, los niños tienen aún más posibilidades de verse dañados. Esto se debe a que no tienen la estatura ni la experiencia para evitar ciertos peligros.

Entre los 12 y 24 meses es la etapa de mayor riesgo para lo pequeños debido a que es cuando inician su travesía por la casa, se lanzan caminando sin ayuda y empiezan a conocer y reconocer su entorno. Es tarea de los padres cuidar durante este periodo a sus hijos y tomar las precauciones necesarias para hacer más seguro el hogar.

Lo peor de los accidentes domésticos es que son completamente evitables si se toman los resguardos necesarios. Los accidentes más comunes son las quemaduras, caídas, ahogamiento e intoxicación.

Cada uno de estos tiene sus causas más comunes. En el caso de las quemaduras, éstas se evitan manteniendo a los pequeños alejados de la cocina y fuera de su alcance elementos como los platos con sopa caliente y las tazas con agua caliente.

Las caídas son más complicadas de evitar ya que a los pequeños les cuesta mucho mantener la estabilidad de su cuerpo debido a que su sistema psicomotor se encuentra en desarrollo y debe adaptarse con el paso del tiempo. Cuando el pequeño se cae con frecuencia es muy difícil percibir en el momento que la caída puede ocasionar una lesión.

Los accidentes que involucran envenenamiento o intoxicación se debe a que generalmente los artículos de aseo se encuentran en lugares de fácil acceso, o inclusive junto a los alimentos, lo cual es un grave error.

Llevar a los niños al servicio de urgencia más cercano puede ser determinante cuando se trata de asegurar su bienestar, sobre todo cuando existen heridas expuestas, con abundante sangrado y cuando existe pérdida de conciencia.

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