Cómo cuidar en casa a un bebé prematuro

bebe_prematuroNo es el panorama ideal, pero entre el 5 y 10 por ciento de los embarazos culminan en parto prematuro. Las razones por las que una mujer debe enfrentar un parto prematuro son variadas, puede deberse a problemas anteriores con alguna enfermedad o a alguna eventualidad ocurrida durante el periodo de gestación.

Lo cierto es que mientras menos semanas de gestación tenga el bebé, más probabilidades hay de que éste tenga dificultades, ya sea para sobrevivir o para terminar de madurar sus órganos. Lo único claro es que deberán pasar sus primeras semanas, algunos sus primeros meses, en la clínica para monitorear su normal desarrollo.

Y una vez en casa, los padres deben estar bien educados respecto de los cuidados que necesita un bebé prematuro. A continuación te damos algunos consejos proporcionados por Mi bebé y yo:

Temperatura: La temperatura ideal para la habitación del bebé es de entre los 20 y 24 grados, ésta se debe mantener y no se le debe exponer a cambios bruscos de temperatura.

Salidas: en este punto hay que ser muy cauteloso, se requiere de un tiempo para que el bebé prematuro se acostumbre a su nuevo ambiente, tal vez un poco más del que necesitan los bebés de parto normal. Para sacar al pequeño al exterior hay que estar seguros que crece con normalidad y para ello se necesita la autorización de su médico.

Tabaco: el humo del tabaco es dañino para todo recién nacido, pero en el caso del bebé prematuro esta indicación es aún más relevante ya que sus pulmones son más débiles que los de un bebé normal.

Nutrición: los requerimientos alimenticios de un bebé prematuro son más complejos que los de un bebé nacido bajo circunstancias normales, necesitan de nutrientes específicos. La leche materna es la ideal para ellos, pero si ésta escasea se debe complementar con fórmulas específicas autorizadas por su médico.

 

Fallos más habituales al educar a un hijo

crianza

Convertirse en padres no es una tarea sencilla. Esto, porque el ser papás requiere de muchas responsabilidades y una de las más importantes es la crianza y la educación de nuestros hijos. Cuando se tiene un hijo es normal que surjan un sinfín de dudas sobre la manera en que debemos educar a nuestro niños, pero hay que tener claro que en más de alguna ocasión nos equivocaremos en cuanto a la gestión con ellos. Por lo mismo es que es bueno conocer cuáles son las fallas más comunes entre quienes educan a sus hijos para así no cometer los mismos errores.

  • No escuchar a nuestro hijo: Es bastante común que no le demos tiempo suficiente a explicarse o a expresarse, cortándoles, siendo autoritarios o dando por hecho lo que nos van a contar sin darles la oportunidad para ello. Por lo mismo es que tienes que tener paciencia.

  • No reconocer sus virtudes o puntos fuertes: Por lo general, muchas veces sólo nos fijamos en sus fallos o defectos para intentar corregirlos. No olvidemos de alabar sus puntos fuertes o lo que hace bien. El halago es una muy buena arma de educación.

  • Hay que respetar su personalidad: Cada niño es único y diferente. No tenemos porqué educarle para que haga lo mismo que el resto de los niños. Cada uno elige su camino, sus objetivos y propósitos, por lo que no todos los niños deben ser iguales.

  • Sobreprotegerlos: Este es un error bastante común. La sobreprotección se da por el temor de los padres a que les vaya a pasar algo. Hay que darle autonomía en su justa medida.

  • Acostumbrarlos a que les hagas todo: Estos son los padres que les siguen haciendo las cosas aún cuando ya pueden hacer las cosas por sí solos. A los niños hay que enseñarles a valerse por sí mismos, tienen una edad para aprender cada cosa y cuando antes lo aprendan mucho mejor.

  • Gritarles: Lamentablemente, recurrimos al grito mucho más de lo que deberíamos. Los gritos suelen acarrear muchas consecuencias negativas.

¿Qué vacunas debe recibir tu hijo en los primeros meses de vida?

vacunacionInmunizar a sus hijos ante posibles enfermedades infecciosas de las cuales no pueden protegerse por si solos, es la razón por la cual los padres deben vacunar a los pequeños. Se trata de un podrecimiento de rutina al cual todos somos sometidos desde que llegamos a este mundo.

Respetar el calendario de vacunación y entregar a sus hijos la seguridad que necesitan para evitar futuras complicaciones, como enfermedades que pueden afectar seriamente sus defensas y derivar en otras más complejas y de extenso y doloroso tratamiento.

Las vacunas son un trámite necesario que se hace presente desde el primer día de vida de un menor. Por ejemplo al nacer se le debe aplicar una dosis BCG, contra la Tuberculosis. Luego, a los 2, 4 y 6 meses vienen las correspondientes a DPT (Difteria, Pertussis, Tetanos), Hib (Haemophilus influenza tipo b), Hepatitis B y Polio oral (Poliomelitis).

vacunas

En los niños de 12 meses se debe aplicar la dosis de Tres Virica (Sarampión, Paperas, Rubéola), a los 18 meses contra DPT (Difteria, Pertussis, Tétanos) y Polio oral (Poliomelitis). De todos modos el pediatra será quien le comunique la dosis que su hijo necesita cuando acuda a los controles de rutina.

Estas son las que se aplican a los niños en todo plan de salud durante los primeros meses de vida y se consideran esenciales. A ellas se suman algunas dosis llamadas “complementarias”, por ejemplo, entre los 2, 4 y 6 meses están las dosis de ACTACEL (Difteria, Pertussis, Tetanos, Haemophilus influenza tipo b), REVENAR 13 (antineumocócica) e INFANRIX (Difteria, Pertussis, Tetanos, Haemophilus influenza tipo b, Polio y Hepatitis B).

Cada una de las vacunas mencionadas tienen como finalidad la prevención de una enfermedad específica, excepto por las básicas, hay que tener mucho cuidado con que algunos de los componentes de las vacunas vaya a generar reacciones alérgicas en los pequeños, sobre todo las “complementarias”.

Lo cierto es que se necesita estar al tanto de las campañas nacionales de inmunización para que sus hijos reciban las dosis que le corresponden en caso de encontrarse dentro de un grupo de riesgo de algunos virus estacionales.

 

Conoce la importancia de la ortopedia y traumatología infantil

El cuerpo humano se empieza a formar desde que el embrión se encuentra en el vientre materno, desde ese momento vive una evolución constante que si bien al nacer ya lo tienen preparado para habitar el mundo, aún no cuenta con la fuerza y resistencia que posee el cuerpo de un adulto.

El sistema musculo-esquelético de un niño requiere de cuidados para que se termine de formar y llegue algún día a ser como el de un hombre o mujer fuerte y autosuficiente. Las diferencias entre el sistema musculo-esquelético de un niño y el de un adulto no solo se tratan del tamaño.

En ellos hay discrepancias sólidas en cuando a desarrollo. El niño irá modificando frecuentemente su musculatura, sus palancas óseas (crecimiento de los huesos) y el rango de movilidad articular. Será un periodo de modificaciones, de aumento de masa muscular, adaptaciones y la adquisición de nuevas habilidades.

La traumatología infantil se encarga de tratar las lesiones que se presenten en el sistema musculo-esquelético del menor. Estas lesiones se pueden presentar en recién nacidos o puede tratarse de problemas que se desarrollan durante la primera infancia, por eso, si hay un trabajo constante y fluida relación de los especialistas con los padres es posible detectar complicaciones a tiempo y trabajar para que no representen un problema a futuro.

Una misma fractura puede ser abordada y tratada de diferentes maneras, según la edad del menor. Para eso se requiere de conocimientos específicos que diferencian a un traumatólogo infantil de uno para adultos.

Por su parte, la ortopedia infantil se encarga del monitoreo del menor, se harán los controles de columna, postura y ejes de piernas y pies. También hay una tarea de guiar a los padres en el tratamiento y pautas de prevención de las anomalía detectadas.